Inmortaliza tu boda

¿Quieres poder recordar y vivir el día de tu boda para siempre? Tal y como sucedió, sin filtros.

Desde cómo te sentías pocas semanas antes de uno de los días más importantes de tu vida hasta, los últimos preparativos del día de tu boda, el “sí quiero” y toda la velada que pasaste con tu familia y amigos. 

Quiero fotografíar tu boda en Mallorca: desde la preboda, el día de tu boda y la postboda dónde podrás darlo todo. Quiero ayudarte a que puedas abrir tu álbum de bodas esos días en los que te sientes nostálgica y puedas recordar y sentir perfectamente todas las emociones que se vivieron ese día.

¿Quieres saber cómo trabajo para inmortalizar el día de tu boda?

1. Lo primero es conocernos.

Para mí es muy importante el primer contacto, la primera visita, la primera impresión.  Os invito a pasaros por mi estudio y que me contéis cómo os gustaría que fuese uno de los días más importantes de vuestras vidas. Juntos miraremos ejemplos, inspiraciones y diferentes fotografías para encontrar vuestro estilo y conseguir las fotografías ideales que serán vuestra película para toda la vida. Estaré encantada de que me contéis todas las novedades, cambios, sorpresas… que vayan surgiendo y que vayáis preparando, hasta llegar el gran día. Así como también me gusta haceros preguntas sobre vosotros y sobre vuestra familia y amigos, porque como más sepa de vosotros, más sabré vuestras prioridades y más fácil tendré conseguir las mejores instantáneas en cada momento sin tener que molestaros en el día importante.

3. Cerramos fecha, hora y lugar.

Os reservo en exclusiva vuestro día y dejamos bien hablado y pensado cada hora y cada lugar que recorreremos juntos el día de vuestra boda. Es importante tener estudiado el tiempo y no perder ni un segundo para poder aprovechar al máximo cada ratito y que no hagáis esperar a los invitados. Por eso, si necesitáis ayuda, siempre estoy disponible para daros consejos, ejemplos o mi humilde opinión. ¡He estado en muchas bodas!

5. Post Boda.

Una vez que os hayáis repuesto del gran día y de haber llenado el baúl de recuerdos, nos volvemos a citar, esta vez nosotros solos y de nuevo, bien guapos. Pero eso sí, sin reloj, sin estrés, sin nervios y ¡más enamorados que nunca! Para conseguir rematar el trabajo llegando a lo más alto.

Conseguir que me demostréis todo lo que sentís y las mariposas que vuelan por dentro cuando estáis juntos, es mi objetivo desde el minuto 0. Y es aquí, en este día que me lo volvéis a demostrar con calma. El post boda es muy importante y os diré por qué. El día de la boda siempre se consigue alguna imagen de vosotros dos, pero doy principal prioridad a que ese día lo disfrutéis exclusivamente con vuestra gente que para eso los invitáis a estar cerca de vosotros.

Después sin ataduras, elegimos el lugar ideal, de ensueño, para conseguir la postal perfecta y por qué no, si se place, con el atardecer perfecto.

7. La edición.

Retocaré el color, buscaré los mejores tonos y dejaré las fotografías perfectas, listas para no parar de verlas y que consigan el principal objetivo: conseguir la película de vuestra boda, de principio a fin.

9. Repetirás. Quiero ser la fotógrafa que retrate cada etapa de tu vida.

Que no te quepa duda. Te gustará tanto el resultado, que la próxima vez que necesites a una fotógrafa en Mallorca, querrás que sea yo quien capture tu historia. Por eso, estaré encantada de seguir formando vuestra familia, ya sea con mascotas o hijos. Si realmente hemos tenido feeling, no querréis cambiar de fotógrafa nunca. Me adapto a vuestras necesidades y cambios, para poder prosperar juntos y veros crecer. Que bonita palabra: crecer. Seguro que yo también creceré cuando enseñéis  el resultado a todo el mundo.

2. Por la importancia del primer contacto, surgieron los pre-bodas.

Meses, semanas o días antes de la boda, quedamos en un lugar perfecto, acogedor y cercano a vosotros, para conocernos mejor y que me conozcáis a mí, que es muy importante. Eso hará que os relajéis el día de la boda y os sintáis como en casa, delante de la cámara. Es ideal traer un cambio de vestuario para aprovechar cada rincón y conseguir la soltura perfecta.

4. El día de la boda.

Llega el gran día. Lo primero es ir al lugar dónde os vestís para captar cada detalle de vuestra vestimenta que tanto habéis pensado llevar. Vestido, zapatos, peinado, accesorios comprados, otros prestados para los más supersticiosos, la carta que tenéis que leer, el ramo o flores que tenéis que entregar o el regalo que tenéis que dar.

Brindis para empezar una nueva etapa con el mejor pie posible y vuestras miradas al reloj mientras se liberan vuestras lágrimas llenas de tensión, nervios y emoción.

Os dejo unos minutos para que soltéis aliento y vernos en la ceremonia, religiosa o civil, ¡que más da! Lo importante es que allí estará esa persona importante con la que decides compartir el resto de tu vida, de tus aventuras, de tus logros y caídas, y que siempre va a estar ahí, junto a todos los invitados que os van a ayudar a hacer posible que todo salga bien. Os lanzarán piropos, aplausos, lágrimas de alegría, pétalos o arroz.

Nos acompañarán al convite para inmortalizar el momento con fotografías espontáneas y algunas más pensadas, para que tengáis para todos los gustos y poder colgarlas en cada hogar de todos los asistentes. Allí volveréis a chocar copas y a picar manjares.

Repondréis fuerzas para jugar, reír, abrazar, sorprenderos, recibir regalos y bailar hasta que el cuerpo aguante. Entonces, cuando lleguemos a ese punto, al baile de esta nueva vida, ahí os diré un hasta luego, para dejaros acabar de disfrutar con los vuestros. Siempre hay que saber cuándo retirarse y no molestar.

6. La elección de fotografías.

Una vez tenemos capturadas todas las secciones, busco una a una entre todas las instantáneas y escojo aquellas que tengan el mejor enfoque, expresión y sentimiento. Para llegar a la selección final que compartiré con vosotros.

8. La impresión.

No hay trabajo que se finalice sin el paso final. El álbum o las impresiones. Te recomiendo que siempre imprimas almenos una de esas fotografías, no es lo mismo tenerla en papel, poder tocarla, sentirla…poder ver esa película de la que te hablo, que ver 1000 y pico de fotografías en una pantalla.

Podremos preparar un álbum para que cuando os sintáis nostálgicos o tengáis la mente borrosa podáis echarle mano desde el sofá de vuestra casa, a vuestra “película favorita”, sin olvidarnos de ningún detalle ni de ninguna anécdota, os lo aseguro. O tal vez prefiráis imprimirlas y guardarlas en una caja a medida.

E incluso, os garantizo que vuestra imagen preferida podré ampliarla a la medida que deseéis para colgarla en cuadro, lienzo u otro formato, para que la colguéis en vuestra casa o hacer un regalo especial. También contamos con muchas otras opciones para que aprecieéis vuestra fotografía todos los días: tazas personalizadas, llaveros, postales, tarjetas…